lunes, 28 de julio de 2014
viernes, 13 de diciembre de 2013
PACTO DE PUNTO FIJO. 31 de octubre de 1958. Documentos históricos
Los partidos Acción Democrática, Social Cristiano Copei y Unión Repúblicana
Democrática, previa detenida y ponderada consideración de todos los elementos
que integran la realidad histórica nacional y la problemática electoral del
pais, y ante la responsabilidad de orientar la opinión pública para la
consolidación de los principios democráticos, han llegado a un pleno acuerdo de
unidad y cooperación sobre las bases y mediante las consideraciones siguientes:
1º- Como es del conocimiento pùblico,
durante varios meses las distintas fuerzas políticas que han participado en las
acciones unitarias para la defensa del régimen democrático han mantenido
conversaciones destinadas a asegurar la inteligencia, mutuo respeto y
cooperación entre ellas, interesadas por igual en la consolidación de la unidad
y la garantía de la tregua política, sin perjuicio de la autonomía organizativa
y caracterización ideològica de cada uno, conforme se declaró expresamente en
el acta de ampliación de la Junta Patriótica firmada el 25 de enero de 1958 por
los partidos politicos que la integraban inicialmente.
El resultado obtenido es favorable, toda vez que las naturales divergencias
entre los partidos, tan distintas de unanimismo impuesto por el despotismo, se
han canalizado dentro de pautas de convivencia que hoy más que nunca es
menester ampliar y garantizar. El anásis cabal de los antecedentes, de las
características actuales y de las perspectivas de nuestro movimiento
democrático, la ponderación comprensiva de los intereses legítimamente
representados por los partidos a nombre de centenares de miles de sus
militantes; el reconocimiento de la existencia de amplios sectores
independientes que constituyen factor de la vida nacional; el respaldo de las
Fuerzas Armadas al proceso de afirmación de la República como elemento
institucional del Estado sometido sometido al control de las autoridades
constitucionales, y el firme propósito de auspiciar la unión de todas las
fuerzas ciudadanas en el esfuerzo de lograr la organización de la Nación venezolana,
han estado presentes en el estudio de las diferentes fórmulas propuestas. La
sincera definición y defensa de los derechos que asisten a los partidos como
representantes de grandes núcleos nacionales y la preocupación común de atender
en conjunto a los intereses perdurables de la Nación, sí bien han podido en
forma ocasional provocar la generosa impaciencia de calficados valores de la
opinión, son la garantía de que las deliberaciones han respondido a un serio y
responsable enfoque de las urgencias del país.
2º- Las minuciosas y largas conversaciones han servido para comprometer a
las organizaciones unitarias en una política nacional de largo alcance, cuyos
dos polos podemos definir así: a) seguridad de que el proceso electoral y los
Poderes Públcios que de él van a surgir respondan a las pautas democráticas de
la libertad efectiva del sufragio; b) garantía de que el proceso electoral no
solamente evita la ruptura del frente unitario, sino que lo fortalezca mediante
la prolongación de la tregua política, la despersonalización del debate,
la erradicación de la violencia interpartidista y la definición de normas que
faciliten la formación del Gobierno y de los cuerpos deliberantes de modo que
ambos agrupen equitativamente a todos los sectores de la sociedad venezolana
interesados en la estabilidad de la República como sistema popular de Gobierno.
3º- Establecidos esos principios de cáracter general, COPEI, AD Y URD
comprometen su acción y responsabilidad en los términso siguientes:
a) Defensa de la constitucionalidad y del derecho a gobernar conforme al
resultado electoral. Las elecciones determinarán la responsabilidad en el
ejercicio de los Poderes Públicos, durente el período constitucional 1959-1964;
intervención de las Fuerza contra las autoridades surgidas de las votaciones es
delito contra la Patria. Todas las organizaciones políticas están obligadas a
actuar en defensa de las autoridades constitucionales en caso de intentarse o
producirse un golpe de Estado, aun cuando durante el transcurso de los cinco
años las circunstancias de la autonomía que se reservan dichas organizaciones
hayan podido colocar a cualquiera de ellas en la oposición legal y democrática
al Gobierno. Se declara el cumplimiento de un deber patriótico la resistencia
permanente contra cualquier situación de fuerza que pudiese surgir de un hecho
subversivo y su colaboración con ella también como delito de lesa patria.
b) Gobierno de Unidad Nacional. SI bien el ejercicio del Poder por un
partido es consecuencia legítima de una mayoría electoral, la suerte de la
democracia venezolana y la estabilidad del Estado de derecho entre nosotros
imponen convertir la unidad nacional popular defensiva en gobierno unitario
cuando menos por tanto tiempo como perduren los factores que amenazan el ensayo
republicano iniciado el 23 de enero; el gobierno de Unidad Nacional es el
camino para canalizar las energías partidistas y evitar una oposición
sistemática que debilitaría el movimiento democrático. Se deja claramente
sentado que ninguna de las organizaciones signatarias aspira ni acepta
hegemonía en el Gabinete Ejecutivo, en el cual deben estar representadas las
corrientes políticas nacionales y los sectores independientes del país,
mediante una leal selección de capacidades.
c) Programa mínimo comùn. Para facilitar la cooperación entre las
organizaciones políticas durante el proceso electoral y su colaboración en el
Gobierno Constitucional los partidos signatarios acuerdan concurrir a dicho
proceso sosteniendo un programa mìnimo común, cuya ejecución sea el punto de
partida de una administración nacional patriótica y del afianzamiento de la
democracia como sistema. Dicho programa redactará por separado, sobre las bases
generales, ya convenidas, y se considerará un anexo del presente acuerdo. Como
este programa no excluye el derecho de las organizaciones políticas a defender
otros puntos no comprendidos en él, se acuerda para estos casos la norma
siguiente: ningún partido unitario incluirá en su programa mínimo y, en todo
caso, la discusión pública en los puntos no comunes se mantendra dentro de los
límites de la tolerancia y del mutuo respeto a que obligan los intereses
superiores de la unidad popular y de la tregua política.
4º- El ideal de la unidad como instrumento de lucha contra la tiranía y
contra las fuerzas en aptitud de reagruparse para auspiciar otra aventura
despótica, sería la selección de un candidato presidencial democrático único,
la formación de planchas unitarias para los cuerpos colegiados y la formación
de un frente único a base de un sólo programa integral de Gobierno.
En la práctica se ha evidenciado por diversos factores reales contradicen
esa perspectiva histórica, mas, afortunadamente, hay otros medios idóneos de
preservar la Unidad Nacional. Por consiguiente, lejos de considerar
comprometida la unidad por la comprobación de naturales contradicciones
interpartidistas que se corresponden con la esencia de la actividad
democráticas, las organizaciones signatarias después de confrontar sus
distintas opiniones entre sí y con las emitidas por voceros independientes
autorizados, de la prensa y de otros factores nacionales define:
1) Los requerimientos de la unidad son compatibles con la eventualidad de
diversas candidaturas y planchas legislativas.
2) Para la presentación de varias candidaturas presidenciales y diversas
planchas legislativas pueda verificarse sin menoscabo de la unidad y sin
ruptura de la tregua interpartidista, es indispensable fortalecer el
sentimiento de comùn interés patriótico y la tolerancia y mutuo respeto entre
las fuerzas unitarias, base de lo cual debe ser la sincera y solemne adhesión
de todas las fuerzas democráticas a los puntos contenidos en esta declaración y
el espíritu que la anima, tal como hoy se consagra con la firma de este
documento.
3) Para garantizar la tregua política y la convivencia unitaria de las
organizaciones democráticas, se crea una Comisión Interpartidista de Unidad
encargada de vigilar el cumplimiento de este acuerdo. Dicha Comisión estará
encargada de orientar la convivencia interpartidista, de conocer las quejas que
se produzcan contra las desviaciones personalistas o sectarias en la campaña
electoral y de diligenciar ante cualquiera de los signatarios, y a nombre de
todos, la morigeración (sic) y control en lo que pudiera comprometer la
convivencia democrática.
5º- Para garantizar que varias postulaciones presidenciales y varias
planchas legislativas sean en todo momento expresiones de la voluntad nacional
de celebrar elecciones que en definitiva se traduzcan en fortalecimiento de la
democracia, se proclama:
I. Cada organización queda en libertad de sustentar su propio candidato
presidencial y sus propias planchas para los cuerpos colegiados dentro del
concepto de unidad aquí consagrado y en el sentido de que garanticen la
tolerancia mutua durante la campaña y el cumplimiento de los compromisos
generales convenidos en esta declaración cualquiera que sea la candidatura o
plancha que obtuviera mayor número de votos.
II. Todos los votos emitidos a favor de las diversas candidaturas
democráticas, serán considerados como votos unitarios y la suma de los votos
por los distintos colores como una afirmación de la voluntad popular a favor
del régimen constitucional y de la consolidación del Estado de derecho.
III. La postulación de los candidatos presidenciales y de las planchas
legislativas es de responsabilidad de cada partido o coalición. Será el pueblo
elector a quien le corresponda calificar con el voto cualquier postulación.
Los
partidos que suscriben este documento garantizan la adhesión de los principios
y normas aquí consagrados de sus
respectivos candidatos a la
Presidencia de la República.
IV. Los partidos signatarios se comprometen a realizar una campaña positiva
de afirmación de sus candidatos y programas dentro del espiritu de la unidad,
evitando planteamientos y discusiones que pueden precipitar la pugna
personalista del debate y divisiones profundas que luego pudieran comprometer
la formación del Gobierno de Unidad Nacional.
V. Después de publicado el resultado oficial de las elecciones, tendrá
lugar en Caracas un gran acto popular encargado de ratificar los siguientes
principios:
a. Pública adhesión de todas las organizaciones y candidatos participantes al resultado de las elecciones, como expresión soberana voluntad popular.
a. Pública adhesión de todas las organizaciones y candidatos participantes al resultado de las elecciones, como expresión soberana voluntad popular.
b. Ratificación por parte de las organizacionese signatariass de su sincero
propósito de respaldar al Gobierno de Unidad Nacional, al cual prestarán leal y
democrática colaboraciòn.
Consideran las organizaciones signatarias que la adhesión de todas las
fuerzas políticas a los principios y puntos fijados en esta declaración es una
garantía eficaz para el ejercicio del derecho electoral democrático dentro de
un clima de unidad. La cooperación de los organismos profesionales gremiales,
cívicos y culturales, de la prensa y de personalidades independientes, con los
fines precisados, consolidarán la convivencia nacional y permitirán el
desarrollo de una constitucionalidad estable que tenga en sus bases la
sinceridad política, el equilibrio democrático, la honestidad administrativa y
la norma institucional que son la esencia de la voluntad patriótica del pueblo
venezolano. Como este acuerdo no fija principio o condición contrarios al
derecho de las otras organizaciones existentes en el país, y su leal
cumplimiento no limita ni condiciona el natural ejercicio pro ellas de cuantas
facultades pueden y quieren poner al servicio de las altas finalidades
perseguidas, se invita a todos los organismos democráticos a respaldar, sin perjuicio
de sus concepciones específicas, el esfuerzo comprometido en pro de la
celebración del proceso electoral en un clima que demuestre la aptitud de
Venezuela para la práctica ordenada y pacífica de la democracia.
Caracas. 31 de octubre de 1958.
Etiquetas:
AD,
Copei,
democracia en Venezuela,
Jóvito Villalba,
Pacto de Punto Fijo,
Rafael Caldera,
Rómulo Betancourt,
URD
jueves, 5 de diciembre de 2013
Las fuerzas armadas explican el por qué del golpe de estado que derrocó al Presidente Rómulo Gallegos. Tres documentos históricos sobre el golpe de estado del 24 de noviembre de 1948.
COMUNICADO EN NOMBRE DE LAS FUERZAS ARMADAS. Enjuicia el 18 de octubre de
1945.
" El 18 de octubre de 1945, el Ejército Nacional actuó contra un orden
de cosas que la Nación consideraba viciado y las Fuerzas Armadas de la
Nación dieron entonces un ejemplo de desprendimiento que fue aplaudido por el
pueblo de Venezuela, y al no querer el poder para sí y declinarlo en manos del
único partido que para entonces hacía oposición al régimen.
Al comienzo, y pese a la inclusión de dos militares en el Gobierno, la
actitud de las Fuerzas Armadas fue de absoluto apoliticismo. El partido Acción Democrática
continuó,a pesar de que pregonaba de ser un partido nuevo, los vicios políticos
que caracterizaron los anteriores gobiernos, aprovechándose seguidamente del
poder para su propio beneficio, implantando el sectarismo político, manteniendo
una agitación permanente y trayendo desbarajuste total de la República. Sin
embargo, las Fuerzas Armadas ante los brotes esporádicos de rebeldía de algunos
de sus miembros y aùn a sabiendas de que se sacrificaba a veces elementos
valiosos, reprimió inexorablemente todo intento de subvertir el orden
establecido.
Llevadas a cabo las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente el
pueblo venezolano dio sus votos por quienes creyó intérpretes del sentimiento y
del espíritu de la Revoluciòn, pero Acción Democráticas capitalizó para ellos
los resultados y dio al país una carta fundamental que, si bien contiene
principios progresistas, adolece de vicios encaminados al ejercicio abusivo del
poder. Bajo el imperio de la Constitución fue elegido el Presidente de la República,
demostrando su voluntad de ser guardianes de las instituciones y mantenerse
ajenas de toda ambición de poder. La promesa de concordia fue una nueva
esperanza frustrada, pues el Presidente vio sacrificada su libertad de acción
por la constante intromisión de su partido, que negaba así las atribuciones que
él mismo en su acción legislativa le confirió a la Constitucional Nacional. Lograda
definitivamente la posesión del poder civil por Acción Democrática, la fracción
extremista que ha controlado dicho partido, inició una serie de maniobras
tendientes a dominar también a las Fuerzas Armadas Nacionales, tratando de
sembrar entre ellas la discordia y la desunión. Los organismos superiores del
Ministerio de la Defensa, responsablemente, pusieron al Presidente de la
República en conocimiento de estas circunstancias, esperando un remedio
oportuno y eficaz. Pero la influencia del Presidente en el Partido una vez más
fue nugatorio. Por el contrario, esta actitud de las Fuerzas Armadas se
interpretó tendenciosamente como desafecciòn al Gobierno, y lo que pudo ser
problema de fácil solución, se convirtió por obra de la intransigencia
partidista y de la indecisión del Presidente extraña a la intención y a la
actitud de las Fuerzas Armadas. Los extremistas de Acción Democrática vieron la
oportunidad de cumplir sus designios increpando a las Fuerzas Armadas de una
crisis artificial. En la mañana de hoy, cuando las Fuerzas Armadas esperaban
que el nombramiento de un nuevo Gabinete daría lugar al restablecimiento de la
tranquilidad y a un planteamiento sincero de las causas que originaron su
alteración, sorprende la decisión tomada por una organización sindical
controlada por el Comité Ejecutivo del Partido Acción Democrática, de declarar
la huelga general por razones que las Fuerzas Armadas desconocen; decisión
notificada al Comando Militar por un miembro prominente de ese Partido,
sin que se recibiesen instrucciones algunas del Presidente de la República para
contrarrestar la irresponsable orden de huelga que vendría a ocasionar el
colapso económico del país. Esta situación obligó a las Fuerzas Armadas a
asumir el control de la situación en la República; y es satisfactorio informar
al pueblo venezolano que en esta actitud el Comando Militar se encuentra
asistido por el respaldo absoluto y unánime de todas las Fuerzas Terrestres,
Navales, Aéreas y de Cooperación, así como también por los Cuerpos Policiales
de la capital de la República y de las plazas importantes del país.
Toca ahora, al pueblo venezolano, que ha sido siempre paradigma de
patriotismo y de serenidad, asumir la actitud que le corresponde seguro de que
todas las medidas de orden progresista tomadas hasta la fecha serán mantenidas
en todo su vigor, siendo la mejor intención de las Fuerzas Armadas Nacionales que
en adelante, y por los órganos precisos, se proceda a aplicar efectivamente
todas aquellas otras necesarias a su mejoramiento y bienestar.
De la constitución política del nuevo gobierno, en cuya formación se
trabaja podemos adelantar que, alejado de todo extremismo, estará formado por
hombres de reconocidas virtudes ciudadanas que garanticen la imparcialidad,
honestidad y eficacia que serán distintivos de una administración progresista.
De la responsabilidad que el pueblo venezolano sepa asumir en este momento
histórico, y del rápido restablecimiento de la normalidad, depende el
encauzamiento hacia un orden constitucional adecuado a la verdadera realidad
venezolana y surgido de la voluntad nacional, libre e imparcialmente
manifestada a través de las organizaciones políticas.
De esta manera las Fuerzas Armadas Nacionales dejan informada a la Nación
de que una vez más están cumpliendo con los sagrados deberes a ellas
encomendadas".
Caracas, 24 de Noviembre de 1948.
DOCUMENTOS
HISTORICOS. ALOCUCION DEL PRESIDENTE DE LA JUNTA MILITAR DE GOBIERNO Y MINISTRO
DE LA DEFENSA DEL REGIMEN DERROCADO, DELGADO CHALBAUD
EL NACIONAL, noviembre 27.
" Cuarenta y ocho horas después de iniciarse el movimiento militar la
ciudadanía se encuentra ya dedicada a sus ocupaciones habituales en toda la
República. Ninguna amenaza se cierne sobre los venezolanos que desean cumplir
con sus diarias labores.
El pueblo venezolano ha entendido la razón que asiste a las Fuerzas Armadas
para desplazar del Poder al grupo político que se había entronizado en él. Por
ello ha prestado su colaboración decidida con disciplina y espíritu cívico
admirables, digno de los mejores antecedentes democráticos de su historia,
demostrando que tiene fe y confianza en la sinceridad y en el desinterés de las
Fuerzas Armadas. A esa colaboración corresponden éstas con honor, patriotismo y
espíritu de sacrificio.
La Junta Militar quiere dejar categórica constancia de que este movimiento
no se orienta de ninguna manera hacia la instauración de una dictadura militar,
ni abierta ni disimulada, a fin de exigir al pueblo que no debe dejarse engañar
por quienes propagan lo contrario. Las medidas de preservación del orden y de
represiónp del sabotaje, pillaje o atentado contras las personas y la propiedad
privada o pública, que la Junta está dispuesta a aplicar enérgicamente, no
deben ser interpretadas más allá de su exacta significación en resguardo de la
seguridad nacional y en defensa de las instituciones. No se ha asumido el poder
para alentar contra los principios democráticos sino para obtener su efectiva
aplicación y preparar la consulta electoral a la cual concurra toda la
ciudadanía en igualdad de condiciones.
La Junta ha procedido a constituir un Gabinete con personas independientes
de toda disciplina de partido, procurando que la honestidad,eficiencia y
capacidad sean el sello característico del equipo gubernamental, y ateniéndose
para su escogencia al mejor servicio de los supremos intereses de la República
y al remedio efectivo de sus necesidades. Busca también esta forma que las
elecciones no se realicen bajo el ejercicio exclusivo de la Administración
Pública por un partido político, asegurando así al pueblo venezolano una
oportunidad de manifestar su voluntad con entera independencia.
La Junta Militar quiere insistir en que el Gobierno mantendrá vigente todas
aquellas disposiciones legales que tiendan al mejoramiento del nivel de vida de
los sectores correspondan a esto haciéndose dignos de ellos por medio de un
rendimiento efectivo en el desempeño de sus labores de modo que la Nación
obtenga con su aporte, un creciente desarrollo de su riqueza permanente.
Los hombres de empresas encontrarán por parte de esta Junta protección y
estímulo a sus iniciativas y actividades ajustadas a la Ley.
Los elementos integrantes de la economía agrícola y pecuaria recibirán la
protección que ameritan como parte fundamental de la producción nacional
atendiendo sólo a la produccion nacional atendiendo sólo a la productividad de
los mismos para el beneficio colectivo.
Todas las fuerzas
democrática del país, todos los venezolanos de buena voluntad deben unirse para
permitir el pronto regreso a la vida normal de la Nación".
DOCUMENTOS HISTORICOS . COMUNICADO
DEL PARTIDO SOCIAL CRISTIANO COPEI. EL GRAFICO, diciembre 3.
"Analizada con detenimiento la situación establecida en la República
por la acción militar del 24 de noviembre pasado, el Comité Nacional considera
que su deber fijar ante la opinión pública sus puntos de vista acerca de esta
histórica coyuntura. Tres años de lucha sin tregua por los ideales de la
justicia y de la paz social han hecho de Copei el grupo político más
sòlidamente organizado y ante el hecho que lanzó del poder el Gobierno
hegemónico del partido "Acción Democrática".
Durante estos tres años, en medio de un combate ardoroso. Copei no dejó un
solo instante de señalar a "Acción Democrática" las desastrosas
consecuencias a las que había necesariamente que conducirle una política
sectaria, orientada por el exclusivismo y la ambición de grupo, dirigida por
una caprichosa voluntad que hizo de la arbitrariedad sistema de gobierno.
Llegada al poder entre solemnes compromisos. Acción Democrática tuvo poco
reparo en cumplirlos. Ofreció, al constituirse el Gobierno Provisional surgido
en octubre de 1945, "garantizar unas elecciones libérrimas, sin imposición
ni parcialización ejecutivista por ninguna de las corrientes políticas en
pugna", y la conciencia nacional sba plenamente cómo se utilizaron sin
escrúpulos los resortes del poder plenamente cómo se utilizaron sin escrúpùlos
los resortes del poder para imponer el triunfo de las candidaturas oficiales.
Copei pudo comprobar en documentos oficiales cómo se hizo uso de los dineros
del pueblo venezolano para fines electoreros, y ante aquella comprobación
patente, ni siquiera un gesto pudoroso tuvieron quienes estaban obligados a
depurar mediante un proceso insospechable el poder que obtuvieron de una acción
militar, contra los vicios del régimen anterior.
Dictada una Constitución que, al lado de innegables medidas progresistas,
contenían disposiciones de un interés parcial, no se tuvo escrúpulo en violar
aquellas, casi en los mismos momentos de su nacimiento. La seguridad
personal y la libertad de tránsito, fueron irrisorias cada vez que el régimen
se consideró interesado en coartar las de alguna persona; fue un hecho
generalmente conocido la violación sistemática de la correspondencia particular
y de las comunicaciones telefónicas; las empresas de radiodifusión se vieron
objeto de maniobras diversas, basadas en las omnímodas facultades del
Ministerio de Comunicaciones, tendientes a atemorizarlos para que no se
transmitieran los programas políticos u oposición o critíca; la discriminación
política fue haciéndose cada vez más implacable hasta en las más modestas
ocupaciones al servicio de los entes públicos y, en general, un ambiente
enrarecido iba privando cada vez más en la vida nacional.
La tendencia hacia el exclusivismo, lejos de amenguar fue aumentando en
todas las manifestaciones del Gobierno, aùn después de la vuelta al orden
constitucional. En muchas ocasiones hasta en lugares donde se demostró
palmariamente que la oposición estaba asistida por una abrumadora mayoría
popular que no pudieron desvirtuar el atropello, la amenaza o el halago, sólo la
presencia de las Fuerzas Armadas Nacionales o de las Fuerzas Armadas de
Cooperación pudo garantizar el derecho a la libre expresión del pensamiento
político y a la libre manifestación, amenazados por grupos empujados desde las
alturas del mando. Y no satisfecha la facción, preparó el aseguramiento
definitivo del poder militar en sus manos, a través de la anticonstitucional
Ley de Organización Provisional del Servicio de Policía, la organizaciòn de
milicias irregulares y la distribución en gran escala de armas a los cuadros
del partido, con el visible objeto de arrasar toda traba constitucional y
suplantar con fines partidistas la Institución Armada de la República.
En el campo administrativo, el gobierno de Acción Democrática se hizo
sentir por su ineptitud y por su vocación al despilfarro. La fronda
burocrática, objeto de sus mejores ataques desde la oposición, proliferó de
manera increíble. Y ante la decidida actitud por parte de la oposición, de
investigar a fondo el manejo de los caudales públicos, se optó por imponer en
los cuerpos legislativos sistemas tendientes de impedir la verificación y
examen preciso de las cuentas.
Dentro de lo social, pese a circunstanciales protestas de defensa de la paz
social, el régimen se caracterizó por una siembre constante de odios para
dividir la familia venezolana. El origen comunista de los principales
dirigentes del Partido, se reflejó en la contínua propaganda de la división y
odio social. Una crisis profunda en el seno de la producciòn se hizo sentir
cada vez más, a pesar de los pomposos planes de fomento, en razón de la
intranquilidad social, repercutiendo en la elevación del costo de la vida y
concluyendo por hacer ilusorias las ventajas adquiridas por los trabajadores.
La calumnia, el insulto, fueron el arma constante de los agentes oficiosos.
La administración de justicia fue integrada con el espíritu de hacerla
progresivamente un instrumento partidista. Mientras para la exportación se
utilizaban frases hermosas sobre la estructura democrática del régimen, cada
vez corría más en el interior del país la voz de que en Venezuela no se haría
otra cosa de lo que voluntariamente quisiera Acción Democrática. Era frase
corriente entre ellos, la que sólo "a plomo" dejarían el mando. Por
boca de su más alto personero se afirmó que la voluntad de Acción Democrática
podría decidir en cualquier momento la total paralización de la vida nacional:
ni una sola polea se movería, ni una gota de petróleo sería extraída del
subsuelo, ni un camión de transporte funcionaría si no lo quisiera Acción
Democrática. El ilustre escritor llevado a la Presidencia de la República, no
fue capaz de ejercer sus atribuciones constitucionales y se subordinó
definitivamente a la voluntad hegemónica del Partido, dejándose llevar al
desconocimiento de las más solemnes promesas y a la violación de las normas
establecidas en la misma Constitución. El 18 de octubre de 1948, en presencia
de un mitin partidista, organizado con cooperación de despachos oficiales, fue
coronado con una intervención que le exhibió fuera de la postura que a su
elevado cargo correspondía y le hizo incurrir en confesiones de subordinación a
la voluntad del Partido.
Cada vez que una queja salía de los labios de grupos de oposición o
de ciudadanos independientes, eran burla descarada y nuevos atropellos los que
provenían de fuentes oficiales. Las propias consignas del Partido se fueron al
cesto cuando así lo exigía el apetito de mando. Ante el asesinato de un
dirigente político de oposición por un alto funcionario, se dejó ver desde el
primer momento una actitud oficial de encubrimiento y lenidad. La vida, la
libertad, el honor de los ciudadanos, todo estaba en las manos antojadizas de
la secta gobernante.
Desoídas todas las voces y empeñados tercamente en mantener esa actitud a
Acción Democrática le corresponde ante la historia la máxima responsabilidad de
lo ocurrido el 24 de noviembre. Las Fuerzas Armadas Nacionales asumieron por
sí, sin intervención partidista, la responsabilidad de lo ocurrido el 24 de
noviembre. Las Fuerzas Armadas Nacionales asumieron por sí, sin intervención
partidista, la responsabilidad de quitar a Acción Democrática el poder que
habían colocado en sus manos en octubre de 1945 y que ésta conservaba a través
de mecanismos electorales controlados por el Poder mismo. La manera incruenta
de la transformación y la negativa de la ciudadanía a atender a los llamados de
violencia, fue la prueba màs definitva de que la opinión pública habia dejado
de acompañar al partido Acción Democrática, el cual especulaba una apariencia
de popularidad forjada con los dineros del pueblo y los medios creativos del
poder que de los militares recibieron.
Cumplido el hecho militar de rescatar el mando de las manos sectarias y
hegemónicas de Acción Democrática el proceso iniciado el 18 de octubre de 1945
sólo será llevado a feliz término cuando el poder vuelva en forma sincera a las
manos del pueblo, para que a través de elecciones verdaderamente limpias las
coloque en mandatarios capaces de respetar los derechos de la persona humana,
mantener el orden y las instituciones y contenerse dentro de los límites de la
juridicidad. Este compromiso lo ha contraído la Junta Militar, empeñando su
honor y el de la Institución Armada a través de las siguientes palabras:
" No se ha asumido el poder para atentar contra los principios
democráticos sino para obtener su efectiva aplicación y preparar una
consulta electoral a la cual concurra toda la ciudadanía en igualdad de
condiciones".
Cope, cuyas consignas y cuya línea se han perfilado inconfundiblemente en
tres años de oposición civilista al régimen de Acción Democrática, ah adoptado
una oposición consecuente. Hoy, cuando quizá sobren quienes quisieran arrogarse
la gloria de haber participado en la preparación y desarrollo de la acción
militar del 24 públicamente declaramos que ésta tuvo lugar sin
intervención alguna de nuestro partido, que se ha mantenido dentro de su propio
cauce. Constituido el nuevo Gobierno Provisional, hemos creído de nuestro deber
aportar, sin ambición de cargos públicos, todo lo que sea necesario para
contribuir a que el país retorne a la normalidad para llevar a la pacificación
de los espíritus, para impedir el implantamiento de una organización
institucional.
En el momento actual Copei ha visto con satisfacción la declaración de la
Junta Militasr " al dejar categórica constancia de que este movimiento no
se orienta de ninguna manera hacia la restauración de una dictadura militar, ni
abierta ni disimulada", así como a su compromiso de mantener y
perfeccionar las conquistas logradas por los trabajadores. El aporte de Copei
preste se orienta hacia el afianzamiento de esos dos propósitos conformes con
el ideario social-cristiano que sustenta. Desarrollada nuestra acción en un
plano de decoro y dignidad, conservamos nuestro derecho a la crítica
constructivas, en la esperanza de que haya pasado la hora de la demagogia y se
inicie la etapa de la discusión serena y de altura.
Y especialmente dedicamos nuestra actividad a mantener la fe nacional en
las instituciones representativas. El pueblo de Venezuela ha dado nuevamente,
en esta hora, un singular ejemplo de madurez y patriotismo. Ese ejemplo le hace
acreedor a gozar de una vida política y social libre, ordenada, es el ideario
social cristiano el que mejor se identifica con las necesidades del pueblo.Hoy,
más que nunca, son las consignas de Copei, que aspira a la renovación de la
vida nacional mediante un decidido impulso en beneficio de las masas
trabajadoras, las que llegan al corazón de las masas venezolanas.
Finalmente, dispuesto a seguir laborando por la solidaridad social, Copei
se prepara para participar en los próximos comicios con serenidad y decisión.
Los errores cometidos durante tres años por el sectarismo del régimen derrocado,
han de servir de ejemplo inolvidable a la conciencia de Venezuela. Copei, que
ha sido el más constante censor de esos errores, no incurrirá en la
equivocaciòn de repetirlos. Se abre una nueva oportunidad para que la Patria
conquista su destino.
Hacemos un llamado a los venezolanos para lograrlo.
Caracas, 2 de diciembre de 1948.
El Comité Nacional de Copei"
domingo, 1 de diciembre de 2013
MENSAJE DE DON RÓMULO GALLEGOS AL PUEBLO VENEZOLANO AL SER DERROCADO POR LAS FUERZAS ARMADAS. 24 DE NOVIEMBRE DE 1948
Salgo expulsado por las Fuerzas Armadas que se han adueñado del Gobierno de
la República y de las cuales he sido prisionero desde la mañana del miércoles
24 de noviembre de 1948. No he renunciado a la Presidencia a que me llevó el
voto del pueblo en la jornada democrática de las elecciones efectuadas el 14 de
diciembre del año anterior, y al dejar el territorio de la Patria no quiero
dirigirme al pueblo en formas altisonantes de alocuciones para pedirles
sacrificios en la defensa del derecho que se le acaba de arrebatar, sino para
invitarlo a reflexionar sobre el verdadero sentido del acontecimiento que se
acaba de producirse, porque es un dramático momento de su historia, este que
atraviesa Venezuela.
Ya dije, repetidas veces, en las plazas públicas de casi todo el país
durante mi campaña electoral por la Presidencia de la República, que la suerte
que entonces se estaba decidiendo no era la de unos determinados partidos políticos
en contienda electoral, sino el destino de la democracia venezolana que por
primera vez en nuestra historia iba a campar por sus fueros sin restricciones
ni artimañas en el terreno del sufragio y por desventura nuestra lo que ha
sucumbido bajo el golpe militar no es sólo la actividad lícita de mi Partido,
sino todo el sistema político de auténtica consulta de la voluntad popular para
la constitución de gobiernos legítimos, sistema que no puede realizarse sino
por medio de la existencia de organizaciones políticas con efectiva libertad de
acción.
Y la verdad, la ingrata verdad, es ésta: la usurpación de poder llevada a
cabo por las Fuerzas Armadas va encaminada forzosamente a la supresión de la
actividad de los partidos políticos, siendo necesario reconocer que el proceso
que acaba de culminar comenzó desde la misma noche del 19 de octubre de 1945, cuando
se organizó la Junta Revolucionaria de Gobierno con mayoría de hombres de
Acción Democrática.
Dos corrientes comenzaron a producirse en el seno de las fuerzas militares
desde el primer momento: a un lado los jefes y oficiales dispuestos a
mantenerse fieles al compromiso contraído con el pueblo de Venezuela de
restituirle el uso pleno de su soberanía política, fundamento de nuestro
régimen institucional aunque nunca realmente practicado, a fin de que no fuese
ya la voluntad omnímoda de jefes militares con respaldo de fuerzas armadas, la
que decidiese en que manos podrá quedar el gobierno de la República, sino la
soberana voluntad del pueblo en comicios libres de toda presión; y al
contrapuesto lado, los hombres de armas que sólo ellos podían ser, en última
instancia, los verdaderos electores puesto que eran legítimos herederos de
aquél que alzó la arrogancia armada de sus arrestos de valentía ante la hermosa
y enérgica, pero totalmente ineficaz del Presidente José María Vargas.
Conspiraciones y golpes frustrados fueron las tentativas por medio de las
cuales los sostenedores de la tesis militarista quisieron detener la marcha del
proceso cívico que se había iniciado y que queda señalado en nuestra historia
por dos jornadas electorales: la que dio origen a la Asamblea Nacional
Constituyente, el 27 de octubre de 1946 y la de la elección de Presidente de la
República y de Senadores y Diputados el ya mencionado 14 de diciembre de 1947,
hermosos momentos de nuestra historia en los cuales el pueblo venezolano-
hombres y mujeres, letrados y analfabetos-dio un admirable ejemplo de madurez
de conciencia política y de plena capacidad para los ejercicios pacíficos del
civismo.,
Pero si eso debió de satisfacer a los militares de la primera de las
actitudes mencionadas y definidas y que podríamos calificar de civilista,
en cambio, no podía sino lanzar por el caminos de la violencia a aquellos otros
que no estaban dispuestos a renunciar al tradicional privilegio que hasta el
octubre revolucionario detentaron, directa o indirectamente, y he aquí como
acaba de producirse el zarpazo.
Antes se agotaron sus esfuerzos algunos de ellos altos jefes del ejército y
entre ellos el Ministro de la Defensa en quien yo había depositado mi confianza,
en el propósito de ablandarme para obligarme a ceder a sus ambiciones de
prepotencia, llegando hasta intentar imponerme líneas de conducta política.
Resistía tales pretensiones con la entereza a que me obligaba la confianza del
pueblo depositada en mí, pronuncié palabras enérgicas que el destino me
dictaba, como también las más persuasivas que las circunstancias requerían, y
cuando ya nadie podía dudar de mi inflexibilidad en la defensa del honor del
poder civil con que el pueblo me había investido, cuando ya nadie podía
acariciar la esperanza de que yo fuese un juguete en manos voluntariosas, se
produjo, una vez más, el atentado de la fuerza contra el derecho.
Paralelo a ese antagonismo entre el poder civil y el poderío militar que
tiene en Venezuela carácter histórico, venía desarrollándose y acentuándose el
que se planteaba entre los tenedores de las fuerzas económicas más poderosas
del país y la política de democratización de la riqueza y de justa remuneración
del trabajo que por medio de créditos fáciles y baratos, en auxilio del pequeño
industrial, del campesino y del obrero necesitado de vivienda propia, mediante
una justa aplicación de la Ley del Trabajo amparadora de las legítimas reivindicaciones
obreras, iba firmemente adelantado mi Gobierno Constitucional. Fuerzas de
raigambre reaccionaria, aquéllas, en la mayor parte de sus componentes
humanos-porque hay sin duda honrosas excepciones- que no podían cruzarse de
brazos ante esa mencionada política y a las cuales yo acuso, sin mínimo temor
de incurrir en imputación calumniosa, de haber sido animadores de esta
concitación de las Fuerzas Armadas contra los derechos del pueblo en lo
político y contra sus legítimas conquistas logradas en lo económico y social.
Poderosas fuerzas económicas las del capital venezolano sin sensibilidad
social y, acaso también las del extranjero explotador de la riqueza de nuestro
subsuelo del cual no era dable esperar que aceptase de buen grado las
limitaciones que les hemos impuesto en justa defensa del bienestar colectivo
con el aumento de sus tributaciones al fisco nacional y con la determinación de
no continuar prodigando nuevas concesiones petroleras que han de ser reservas
de la riqueza del porvenir de Venezuela, han sido ellas- no vacilo en
denunciarlas, repito- las que han inflado la gana tradicional de poderío que
alimentaban los autores del golpe militar hoy victorioso.
Pero hoy todavía algo más que Venezuela o Hispanoamérica entera deben
saber. Aquí ha ocurrido un acto más de la tragedia que en nuestra América viene
ya produciendo la democracia. ¿Quién maneja esta máquina de opresión que ya se
ha puesto en marcha sobre nuestro continente? ¿Qué significa la presencia
constatada por personas que me merecen fe absoluta de un agregado militar de
embajada de potencia extranjera en ajetreos de cooperador y consejero en uno de
los cuarteles de Caracas mientras se estaba desarrollando la insurrección
militar contra el Gobierno Constitucional y de puro legítimo origen popular que
yo presidía?
No ha sido, pues, tal insurrección un accidente de nuestra vida política,
de suyo propicia a las conmociones de este género, sino un síntoma más sobre la
América de nuestra lengua y de nuestro espíritu, de algún propósito prepotente
de impedir que nuestros pueblos afirmen su esencial característica democrática
y desarrollen libremente su riqueza para obtener su independencia económica, a
fin de que no puedan decidir su propia suerte histórica como pueblos soberanos.
Piensen en todo esto siquiera un poco los que hoy, ofuscados por las pasiones
políticas, celebran el derrocamiento del Gobierno Constitucional que yo he
presidido: penetren con ánimo sereno en el verdadero sentido de este
acontecimiento y adviertan que no es cosa de que pueda regocijarse ningún
partido político nutrido de sentimiento venezolano y realmente puesto al
servicio de la Democracia. La obra llevada a cabo por los hombres de Acción
Democrática que hemos asumido responsabilidades de Gobierno será juzgada por la
historia imparcial; pero el destino que se está decidiendo en estos momentos no
es el de un grupo político, sino el de un pueblo, nuestro pueblo, con derecho o
no a decidir su propia suerte.
Y yo he cumplido el deber que me fue señalado, yo he defendido hasta el último
momento de responsabilidad activa, la dignidad del Poder Civil cuyo ejercicio
se me confió dentro del marco de las leyes y de esta nueva experiencia de mi
mismo ante el destino no me llevo amarguras sino profundas satisfacciones: he
sido objeto de la confianza de mi pueblo, fui lealmente asistido de la recta colaboración
de compañeros de partido y de meritísimos ciudadanos políticamente
independientes-lamentablemente excepción la del Ministro de la Defensa Carlos
Delgado Chalbaud. Y junto con ellos he contribuido a que Venezuela hiciera, a
su vez, una experiencia enaltecedora de su dignidad histórica que difícilmente
podrá olvidar.
Respondan desde ahora de su porvenir quienes han empeñado las armas de la
violencia contra los legítimos ejercicios del derecho.
Caracas, diciembre de 1948.
martes, 19 de noviembre de 2013
INTIMIDADES DE UN GOLPE MILITAR CLASICO. 24 DE NOVIEMBRE DE 1948. DOS REALIDADES: EL GENIO DE BOLÌVAR Y LA PLUMA EXIMIA DE DON RÓMULO GALLEGOS.
El
cuartelazo que obligara a Don Rómulo Gallegos a ingresar a la caravana dolorosa
de los Presidentes proscritos conmovió profundamente a América Latina. Dos
razones produjeron ese cambio de actitud en un hemisferio tocado ya por el velo
sutil de la indiferencia ante los episodios. Perdía su investidura la más alta
cifra del pensamiento venezolano y el más ilustre de los novelistas vivos para
ese momento de la lengua castellana.
Los
cuartelazos son sucesos corrientes en América. Los europeos
pueden medir su historia por el número de guerras en que se hayan desgarrado.
Nosotros utilizamos un método más tosco, pero menos destructivo, de
contabilizar nuestro proceso histórico. Para trazar la biografía de cada país
de los que forman el conjunto mestizo de la América, hacemos el balance de los
cuartelazos que hayan sacudido su existencia republicana. Existen naciones en
este continente que han presenciado varios golpes de Estado en el curso de un
año. Y otras que han discurrido durante largo tiempo sin gobierno porque el
tránsito de las facciones armadas por el Palacio Presidencial ha sido efímero y
tan sangriento que no tuvieron oportunidad de estructurar un sistema de mando y
administración. Si no fuera por la intervención de elementos signados por un
repugnante primitivismo en esos torneos de violencia, los latinoamericanos
pudiéramos dictarle a los otros continentes, y por el moderno método de la
enseñanza por correspondencia, varios cursillos sobre la técnica del
cuartelazo. Después de todo, esta iniciativa no resulta tan detestable si se
recuerda que Curzio Malaparte escribió una soporífera " Técnica de un
golpe de Estado".
CONVERSACIONES ENTRE
ALBERTO CARNEVALI Y MANUEL PÉREZ GUERRERO-
El 16 de
noviembre de 1948, discutíamos el doctor Manuel Pérez Guerrero y yo en la Casa
Nacional de AD, sobre el problema de la inflación y sus posibles repercusiones
en el futuro económico del país. Cada mes, eran mayores las entradas de divisas
para el Banco Central de Venezuela. La circulación monetaria crecía
visiblemente y el presupuesto del Estado acusaba desapacibles tendencias a la
inflación. Entre tanto las ganancias del comercio importador eran
astronómicas... El Ministro Pérez Guerrero estaba dispuesto a auspiciar las más
graves medidas para desviar hacia finalidades constructivas el aluvión
inflacionario. Proyectaba racionar las importaciones, prefiriendo las que
entraran maquinaria, implementos agrícolas y equipo. Un severo crédito hacia el
fomento de la producción. El presupuesto se limitaría a las estrictas
necesidades del Estado, prescindiéndose de gastos burocráticos o suntuarios. Y
finalmente la esterilización de los excedentes monetarios para formar las
reservas indispensables en un período de crisis universal. Sobre estos tópicos conversábamos,
cuando a los ocho de la noche un anuncio brutal nos sacó de las
reflexiones venezolanistas. En La Guaira se había descubierto un complot
fraguado allí con alegre desenfado por el mayor Tomás Mendoza. Mientras este
hombre juramentaba a algunos camaradas suyos de armas, funcionarios del
Gobierno escuchaban atentos, simultáneamente con este anuncio, desde la
Victoria informaban que el mayor de aviación José Castro León promovía
reuniones conspirativas con los oficiales de la guarnición local. Pérez
Guerrero abandonó la Casa Nacional del Partido para dirigirse a su habitación y
posteriormente al Palacio de Miraflores. Y yo salí a la calle por la cual
discurrían los vehículos con apresurada confianza. En las esquinas había
grandes afiches que invitaban al estreno de Tristán e Isolda, escenificada por
una prestigiosa compañía de ópera norteamericana.
LA TRAICIÒN EN LA PROPIA CASA.
Los
rumores invadían el ambiente muchos expresaban- estamos en presencia- de un
problema de gobierno que debe resolverse con entera rapidez. Que el presidente
de la República cite a su despacho al Ministro de Defensa Nacional
teniente-coronel Delgado Chalbaud y a sus colegas de mando los tenientes
coroneles Pérez Jiménez y Llovera, por el fundado temor que son ellos los que
estén moviendo la mano de los oficiales sorprendidos en la preparación del
complot...
Otros aseguraban que varios cuarteles se disponían
a confluir hacia Miraflores para apresar al Presidente y a sus Ministros. Y así,
la aguja de rumores iba zurciendo las más extrañas conjeturas... Fue el viernes
19 de noviembre cuando por boca de un miembro de la Dirección Nacional- vine (Carnevali)
vine a enterarme del proceso que se estaba cumpliendo en las esferas superiores
del Gobierno para debelar el complot. Gallegos convocó a Delgado, Pérez Jiménez
y Llovera Páez a su despacho, comenzó diciendo. Al enterarles del
descubrimiento de la conspiración, los dos últimos manifestaron que ello
obedecía al descontento producido en las Fuerzas Armadas por la gestión del
Gobierno y que la única forma de conjurar el complot era-a su juicio- la
reforma del Gabinete para incluir en él varios militares. Delgado Chalbaud
propuso, conciliador, que el problema se solucionaría si el Presidente exponía
a una asamblea de oficiales las directrices de su política, que eran excelentes
e indiscutibles. Para asegurar la condición "no deliberante" del
Ejército se prohibirían los comentarios o el uso de la palabra en una asamblea,
limitándose los oficiales que a ella concurrieran a escuchar la palabra
presidencial. La propuesta fue aceptada y Gallegos se dirigió a la oficialidad
en el Cuartel Ambrosio Plaza. Horas después Pérez Jiménez y Llovera Páez
desplegaban una campaña de rumores dentro de las guarniciones, según los
cuales, las palabras de Gallegos eran el indicio de una etapa de detenciones en
masa, de juicios marciales y de confinamientos. Y que para respaldar esa actitud
gubernamental, AD estaba convocando a sus milicias terroristas que incendiarían
a Caracas y asesinarían a los oficiales del Ejército. En vista de esta
circunstancia y de que Delgado Chalbaud no ordenaba la detención del mayor
Mendoza, quien ya había sublevado el cuartel de La Guaira, Gallegos volvió a
citar al alto mando del Ejército a su despacho de Miraflores. En tono categórico,
honroso y viril habló el Presidente...
Etiquetas:
Carlos Delgado Chalboud,
Marcos Pérez Jiménez,
Rómulo Gallegos
RESPUESTA DE CARLOS DELGADO CHALBAUD A UNA CARTA DEL DOCTOR GONZALO CARNEVALI, EMBAJADOR DE VENEZUELA EN WASHINGTON
Señor doctor Gonzalo Carnevali
Washington.
Solo a título personal, como se debe responder a quien prefirió el
gesto del publicista al severo ademán del diplomático, representante de la
dignidad perenne de la Nación, contesto a usted su carta escrita el 5 de este
diciembre.
No lo hago por mí, ní porque lo que en ella dice requiere réplica, sino
para significarle desde ahora que lo ocurrido en Venezuela en los ultimos tres
años y lo por venir, dejan vacías de sentido sus palabras y al desnudo los
sofismas con que cubre sus faltas de informacion y de comprensión de lo
venezolano.
A pesar de la pasión que a usted conmueve, le reconozco mi espiritu de
sacrificio para cumplir con exceso y lujo inútiles su curioso sentido del deber
civil, el cual le permita el menoscabo de la representación que recibió, en
favor del gesto egoísta.
No busque explicaciones para nuestra actitud. atenuantes y benevolencias
sobran. No las busque usted fuera de nuestro país, porque sólo dispone de algo
que es peor que la mentira: la verdad a medias, deformada, servida por la
propaganda de un Partido que se hizo ambiente en medios y con hombres dóciles a
la dádiva y al halago.
Ni las espere de usted, porque en su mente, por ahora, sólo hay
formulaciones no contrastadas con realidades, pues, del reciente dolor
venezolano estuvo ausente durante sus 3 años displicentemente, por lo cual
ignoró que el Partido oficial precipitó al país a la mas peligrosa crísis de la
economía y de la moral nacional.
No entenderá usted lo que es sencillo y simple para el venezolano de hoy,
el que ha visto con emoción patriótica y de cerca la angustia colectiva. No
entenderá, digo, que las intervenciones militares de octubre del 45 y de
noviembre de este año, son sólo momentos de un mismo fenómeno. Primero
confiamos ingenuamente en que los hombres a quienes se entregó el gobierno
impulsaron el país hacia su progreso y que la vida nacional, viciadas por
arcaicas prácticas de personalismo cobraría agilidad y vigor.
Luego, al ver como se desataron mezquinas pasiones y cómo se
desbordaron las ambiciones del hombre mediocre, antes que la vida pública
perdiera toda perspectiva y jerarquía, de que se entronizara la ineptitud
y continuara gobernando la astucia desde la penumbra, se puso freno, se impidió
el vértigo, se contuvo la aceleración irresponsable de la vida social. Y la
historia constatará que las Fuerzas Armadas Nacionales, con previsión certera y
acción incruenta, impulsaron y frenaron a un tiempo, cumpliendo elevada función
de noble intención y serena eficacia. Por eso hablar de revolución de
Noviembre, es una impropiedad, una inercia verbalista. De lo que se trata es de
la Marcha ascendente de Venezuela impulsadas por fuerzas sanas, protegidas por
su Institución Armada, quie es democrática por su composición y liberal por su
actitud, hacia el ejercicio del poder público por los ciudadanos todos, no por
un grupo, síntesis de la verdadera democracia política. Resultando que la
equivocación por usted sufrida con las Fuerzas Armadas ha sido voluntaria
y gratuita.
El Partido político favorecido en octubre del 45 realizó consulta
electoral. Pero falto de auteridad republicana y de escrúpulos cívicos, procuró
de diversos modos una decisión ventajosa, provocando confusión totalitaria
entre partido y Estado, causando la perversión del mérito del voto popular.
Así, todos los organismos elegibles se formaron con abrumadora mayoría
sectaria, y las ramas del Poder Público pasaron a ser fracciones de la
actividad partidista dirigida por un comité central. No había necesidad de
moral administrativa, ni de justicia ni de eficacia, ni de llevar ni rendir
cuentas. Ni de alternabilidad, ni de responsabilidad en el Gobierno.
La voluntad arbitraria de un hombre fue sustituída por los caprichos de una
singular oligarquía dispuesta a amañar la leyes, a desvirtuar las
instituciones, ante la cual sólo quedó, señera, la vigilancia de las Fuerzas
Armadas Nacionales, cuyo comando habia las preservado de la vorágine y
mantenido en su unidad institucional. Observábamos con ansiedad el desigual
combate entre la facción enardecida por la pasión y calificadas expresiones de
la opinión, entre las cuales descollaron auténticos valores de la dignidad y de
la inteligencia venezolana.
Usted admite que la intervención militar hizo posible la elección del señor
Gallegos. Debería reconocer también que los abusos de su partido dañaron el
significado popular que pudo tener el acto mismo. Al derrocar su Gobierno, las
Fuerzas Armadas Nacionales han limpiado el camino para la realización de la
democrácia, sin rabias ni morbosidades.Destruido el personalismo y erradicada
la demagogia, los venezolanos van hacia el ejercicio de sus derechos y el
cumplimiento de sus deberes, libres de temor y dignamente.
Puede usted estar seguro de que habrá constancia de que a los hombres de
armas nos falta habilidad retórica, tenemos patriotismo y no carecemos de
intuición histórica. Por eso la paz que siente hoy el país bajo el signo
militar no tiene analogías cercanas. Se basa en el reconocimiento de la
dignidad los derechos del hombre puesto en evidencia en el trato dado a los
personeros del Gobierno derrocado y en el respeto de las funciones que tan mal
ejercieron. Se asienta en el claro concepto de juricidad que demuestra la Junta
Militar de Gobierno. Esa paz no ha sido ni establecida ni concedida. Ella fluyó
de la vida nacional cuando fue liberada de la demagogía y del encono que la
oprimían. Ojalá pudiera usted verla con sus ojos y ya que no disfrutaría con el
mismo gozo con que lo hace la colectividad pacífica y patrióticamente
inspirada. Sentiría la vanidad de su retoricismo al ver bullir, plena fe y
confianza en nuestro desprendimiento, la vida del pueblo, cuyo reconocimiento
ya tenemos.
Su carta dice que usted es un hombre que termina la vida alumbrándose con
el resplandor mortecino del desencanto y de la fe perdida. Los hechos
demuestran a los que vivimos en Venezuela afrontando todas las
contingencias y consciente de nuestras responsabilidades con el
destino democrático de este pueblo, que el sentido de nuestras vidas tiene
signo positivo. Para nosotros la lucha no ha hecho sino comenzar. Y
Venezuela sabe que habiendo podido mantener crispada la garra sobre su
cuerpo inerme, por la índole de nuestras instituciones militares, por la
formación intelectual y moral de sus componentes, por el respeto y el amor que
a ella profesamos, hemos preferido rectificar errores ante que cubrirnos
de oprobio instalando una nueva tiranía.
C. Delgado Chalbaud
Etiquetas:
Carlos Delgado Chalboud,
Gonzalo Carnevali
sábado, 16 de noviembre de 2013
MANUEL ANTONIO MATOS. CUANDO LOS BANQUEROS SE METEN A POLÌTICOS TERMINAN CONSPIRANDO
Manuel Antonio Matos, hombre de negocios, clubman, banquero, político y
organizador del movimiento revolucionario más poderoso en la historia de las
guerras civiles de Venezuela (16.000 hombres, bien armados)... Es el primer
personaje en quien se mezclan tres aspectos que señalan el crecimiento de la
riqueza privada, el interés del capitalismo internacional por dominar la vida
económica de Venezuela y la condición de lìder político y jefe militar del
liberalismo amarillo.
Matos, nativo de Puerto Cabello, se había educado en Hamburgo y Londres,
según cuenta en sus memorias. Concuñado de Guzmán Blanco, su figura política y
su título militar empiezan a darse a conocer en los días del Septenio. Durante
los dos primeros gobierno del ilustre Americano su actuaciòn política es de
segundo plano, pero aprovecha su influencia para tratar de atraer capitales
norteamericanos y franceses en su empeño de crear bancos comerciales y otras
organizaciones financieras que constituían una verdadera novedad en un munto
tan elemental como era la Venezuela de los años sesenta. Desde la fundaciòn del
Banco Venezuela. Matos está vinculado a su directiva.
Matos anota que Guzmán Blanco siempre se opuso a sus aspiraciones
presidenciales, pero en 1888, lanza su candidatura sin lograr que el
liberalismo amarillo lo prefiera a Juan Pablo Rojas Paúl, a quien Guzmán Blanco
había señalado desde París como el sucesor necesario. En los gobiernos de Rojas
Paúl, Andueza Palacio. Crespo y Andrade, figura casi siempre como Ministro de
Hacienda y su condición de poderoso accionista y director del Banco de
Venezuela, aumenta su prestigio pues es la única persona que puede resolver con
la rapidez necesaria, las solicitudes de préstamo que constantemente le hace el
Gobierno Nacional por carecer de fondo para pagar la alimentación de las tropas
y los sueldos de los empleados pùblicos.
En septiembre de 1899, frente a las amenazas que circundan al gobierno de
Andrade, Matos que es un viejo amigo de Cipriano Castro se ofrece como
negociador y marcha a Valencia con el fin de enterarse de los verdaderos
propósitos del general tachirense. La respuesta del jefe revolucionario ante
las preguntas de Matos es una orden al Presidente Andrade. "Que se
rinda", dice el caudillo andino, ante el asombro del banquero carabobeño
quien comenta en voz baja con su yerno Enrique Pérez: " este es un loco de
atar".
" El loco de atar" es proclamado el 20 de octubre, nuevo jefe de
la República por el Vicepresidente Víctor Rodríguez que se ha hecho cargo del
mando ante el vacío creado por la inesperada decisión del Presidente Andrade
que se ha embarcado en La Guaira rumbo a la Isla de San Thomas. Una comisión de
notables entre quienes figura el General Manuel Antonio Matos viaja a
Valencia con el propósito de acompañar al General Cipriano Castro en su última
jornada y el domingo 22 de octubre, en horas de la tarde, en el vagón
presidencial del Ferrocarril Alemán llega a la estación de Caño Amarillo, el
General Castro, que desciende al andén rodeado por el General Luciano
Mendoza, Comandante Supremo del Ejército Nacional que había salido a
combatirlo; Manuel Antonio Matos y el ex Presidente Villegas Pulido. Las tropas
del ejército revolucionario se han quedado en los campamentos de Valencia y
Maracay bajo las órdenes del General Juan Vicente Gómez.
Empieza una nueva etapa en la vida política del país. Los liberales
amarillos piensan que han encontrado el nuevo jefe con quien reemplazar al
General Joaquin Crespo, muerto en el campo de batalla, el año anterior. Y Matos
está convencido que su buena estrella polìtica le sigue acompañando y que será
la primera figura del nuevo régimen. Pero otros eran los pensamientos e
intereses del caudillo vencedor. Además, Matos tiene un adversario muy poderoso
en el grupo de los amigos íntimos de Castro como es el ex Presidente Andueza
Palacio a quien el tachirense le debía señaladas distinciones de aprecio y
confianza en los días de la crisis nacional de 1892. Y Andueza Palacio tiene
presente a toda hora que su amigo Matos, lo olvidó muy pronto para entrar
a figurar en los sucesivos gobiernos de Crespo y Andrade, mientras él
permanecía en el destierro.
En los primeros días, Matos y Andueza Palacios constituyen las dos figuras
centrales del nuevo gobierno. El primero como Canciller y el segundo como
factor de entendimiento entre las numerosas fracciones en que se encuentra
dividido el liberalismo amarillo y como el hombre capaz de resolver, de
inmediato, las angustias presupuestarias del gobierno. Y en una y otra
ocasiones, los Bancos Venezuela y Caracas atienden el pago de las tropas con
préstamos sin aval y en medio de una situación de inestabilidad que domina en
todos los órdenes de la vida venezolana.
La negativa de Manuel Antonio Matos de servir como agente para la
consecución de un nuevo empréstito determinará su rompimiento con Castro y la
prisión de los miembros de los Directivos de los Bancos de Venezuela y Caracas.
Al final del episodio y ante la certeza de que serían enviados al Castillo de
San Carlos, los banqueros caraqueños, otorgan el préstamo y meses más tarde
habrán de celebrar el histórico banquete de la reconciliación para proclamar su
naciente fe castrista. Por lo pronto, Matos ha pasado a encabezar uno de los
numerosos grupos de oposición que se están formando en todo el país frente a
los propósitos personalistas y regionalistas del nuevo gobernante.
En pocas oportunidades, se ha construido en Venezuela, con los cuadros de
la oposición, una alianza tan extensa y poderosa como la que logró Manuel
Antonio Matos, al poner de acuerdo a la casi totalidad de los jefes regionales
del liberalismo amarillo, e integrar en el bélico proyecto a todos los grupos
locales en que se dividía y se subdividía el partido y al conseguir hacer otro
tanto con los cuadros del nacionalismo mochista. Predominaban en esta alianza,
los jefes orientales encabezados por Domingo Monagas y Nicolás Rolando, pero el
centro y occidente del país estaban igualmente representados por los
partidarios de Gregorio Segundo Riera, Amábile Solaigne, Rafael Montilla, Luciano
Mendoza, Antonio Fernández, Luis Loreto Lima, Luis Crespo Torres, José Ignacio
Pinto, entre otros. Al tachirense Juan Pablo Peñaloza, Matos le otorgó el honor
y la confianza de la jefatura del Estado Mayor del Ejército revolucionario del
occidente. De los jefes nacionales del liberalismo, solo quedaron al lado de
Castro, los Generales José Antonio Velutini, Diego Bautista Ferrer, Rafael
González Pacheco, Asunción Rodríguez, Luis Mata Ilas, Jacinto Lara y Francisco
Linares Alcántara.
Los primeros movimientos de La Libertadora que estallan en diciembre de
1901, tienen como escenario los valles de Aragua, en las vecindades con la
tierra guariqueña y los llanos de Cojedes. Comienza una nueva etapa en la vida
militar y política de Juan Vicente Gòmez que al medir sus fuerzas con las que
comandaban Luciano Mendoza, Antonio Fernández y Luis Loreto Lima inicia la
sucesiòn de enfrentamientos bèlicos que llevan a derrotar en sus propios
escenarios a los más afamados jefes militares de las diversas provincias, triunfos
que culminarán al lograr la rendición en Ciudad Bolívar, del ejército comandado
por el General Nicolás Rolando, el 21 de julio de 1903.
Matos desembarca en Guiria, el 15 de mayo de 1902. Para fines de
septiembre, Oriente, Guayana, el Sur y el Centro de Occidente están en manos de
la revolución. Aragua, Carabobo, una parte de Miranda y el Distrito Federal
forman el campo de operaciones que domina el gobierno, quien además cuenta con
los contingentesd de tropas que se reclutan constantemente en los Estados
andinos. A comienzos de octubre, los siete mil soldados de los ejércitos qeu
comandan Matos, Monagas y Rolando marchan desde Aragua de Barcelona hacia los
llanos de Guárico en busca del camino de Caracas y otro tanto hacen los siete
mil hombres que en Barquisimeto han organizado los Generales Mendoza, Peñaloza
y Riera. Castro con siete mil hombres se ha atrincherado en la ciudad de La
Victoria. El 12 de octubre de 1902 se inicia el asedio de la plaza y la batalla
durará 21 días concluyendo con la derrota de la revolución.
Matos ordena entonces el regreso de los ejércitos a sus lugares de origen y
se marcha a Caracas, prometiendo regresar muy pronto para recomenzar la lucha.
Pero desde ese momento hasta julio de 1903, la verdadera direcciòn del
movimiento revolucionario queda en manos del General Nicolás Rolando.
En diciembre, Castro aprovecha los graves acontecimientos originados por la
presencia de naves de guerra de Inglaterra, Alemania e Italia en puertos
venezolanos y en son de bloqueo para dividir el frente revolucionario al
proponer la formación de un gobierno de defensa nacional y ordenar la libertad
del General José Manuel Hernández y de los jefes del nacionalismo que están
presos en cárceles y fortalezas. La respuesta de Hernàndez no se hace esperar y
al igual que el 23 de octubre de 1899, un nuevo abrazo de Castro y Hernández en
los balcones de la Casa Amarilla ante la multitud reunida en la Plaza Bolivar
anuncia la incorporación del Mocho y de prominentes nacionalistas a las filas
de la colaboraciòn con el gobierno y sella el fracaso de la alianza
revolucionaria de liberales y nacionalistas.
La rendiciòn del ejército de Rolando, en Ciudad Bolívar, el 21 de julio de
1903, significa el último episodio en el proceso de liquidaciòn de los partidos
tradicionales de Venezuela, iniciado en 1899 con la llegada de Castro al poder
y representa la escena final de nuestras guerras civiles.
Las dimensiones nacionales de la Revoluciòn Libertadora y la presencia en
sus filas de venezolanos de todas las regiones y edades; de militares y
letrados, de agentes del capital internacional y de oscuros guerrilleros
analfabetos, de liberales y conservadores otorgan a los manifiestos, proclamas
y cartas de este movimiento, un notable valor documental para los investigadores
que se dedican a estudiar la dramática primera década de nuestro siglo XX.
Las denuncias de Matos
ante la opinión internacional con motivo del juicio en ausencia a que le
sometiera Castro, al igual que el proceso seguido en los tribunales norteamericanos
contra la "New York and Bermùdez Company" por razones ajenas a sus
intereses e intromisiones en Venezuela pero que revelaron en toda su magnitud,
su participación y financiamiento del movimiento revolucionario de 1902 y las
demandas seguidas por el gobierno de Venezuela a las compañías extranjeras (
New York and Bermudez Company; Cable Francés y Ferrocarril Alemàn) por su
abierto partidarismo revolucionario constituyen material de indispensable
conocimiento y estudio para lograr traducir al lenguaje histórico, una
explicación menos panfletaria y más objetiva acerca de los factores e intereses
que influyeron en el rumbo venezolano por casi medio siglo.
Etiquetas:
Cipriano Castro,
Juan Vicente Gómez,
Manuel Antonio Matos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

